Con los ojos cerrados

Ofelia

Cuando invité a mi amigo Miguel Ángel Rosales, antropólogo y director del documental Gurumbé. Canciones de tu memoria negra, a participar en la presentación en Cádiz de El ruiseñor sin ojos, ya sabía que -dijera lo que dijera- su aportación tendría un enorme interés. Lo que no esperaba era que se descolgara con una intervención de una belleza tan conmovedora. En ella se dan la mano la evocación de una educación sentimental en el Jerez de los años setenta y una profunda reflexión sobre el flamenco, esa cosa imposible de aferrar que a los dos nos trae de cabeza. Ahora, por cortesía de Miguel Ángel tengo el placer de publicar aquí esas palabras:

La pureza en ese sentido es de alguna manera necesaria como centro de gravedad desde donde las cosas no pueden dispersarse sin perder su esencia. Lo discutible es lo que ponemos en ese centro desde el que se mide la órbita de esa galaxia, dónde acaba y dónde empieza…

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Cuando los dinosaurios dominaban la tierra

Petróleo

Es el título del texto que publiqué hace unos meses en el número 4 de la revista Negratinta. Aquí hablo un poco de mis criterios gráficos y de mi serie de ilustraciones Ingeniería social, algunas de las cuales acompañan el artículo. Eskorbuto, Bertolt Brecht, André Breton y Rachel Welch, ¿quién da más por menos?
Puedes leer el texto completo aquí:
Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra

¿Se acabó la épica? (II)

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(Publicado en Negratinta el 3/12/2016)

Desde Don Quijote hasta Son Goku, hay pocos héroes dignos de ese nombre que no estén ligados de un modo u otro al viaje. En el curso de sus encuentros, luchas y trabajos, el héroe transforma su mundo y resulta él mismo transformado: el viaje simboliza precisamente esa metamorfosis, sin la cual toda épica resultaría fallida, incompleta. Para el héroe, el punto de partida nunca es el de llegada; ni siquiera para Ulises, pues el que al fin regresa ya no es el mismo que un día partió… Cuatro milenios separan la epopeya de Gilgamesh de El señor de los anillos, pero este esquema narrativo jamás ha perdido su eficacia… (Leer texto completo)

¿Se acabó la épica?

mobydick

(Publicado en Negratinta el 21/9/2016)

Del fuego y la palabra nació el relato. Y del relato nació la épica, en hogueras de campamento donde se narraban hazañas de caza o de defensa frente a fieras salvajes. La épica la encarnaba entonces una persona que derrotaba a una bestia espantosa, y con ello representaba la lucha de todos por sobrevivir entre las terribles fuerzas de la naturaleza. A fuerza de repetirse y exagerarse, esas historias terminaron conformando un arquetipo que acompañó a la humanidad en lo sucesivo… (Leer texto completo)

Capitalismo y subsuelo

Sequía2

(Publicado en Negratinta el 12/8/2016)

Construíase una vez una nueva autovía, otra más. Una gigantesca zanja, de unos cien metros de anchura, atravesaba el territorio como una puñalada titánica. Sobre la trinchera de tierra rojiza y apisonada se movían pesadas máquinas, insectos postnucleares fugados de alguna película de serie B. A veces se escuchaba el eco de explosiones lejanas: era la voladura de laderas y colinas, dinamitadas para abrir paso al asfalto. Más que la construcción de una autovía, parecía el ensayo general para la colonización de Marte. Y allí estaba yo, trabajando con la ínfima categoría de peón auxiliar de arqueología… (Leer texto completo)

Esperanza y los canis

banlieu

(Publicado en Negratinta el 15/7/2016)

Se ha dado en llamar despectivamente “cani” al joven de clase baja, maneras chulescas y gustos a contrapelo del buen gusto establecido. Aunque sus detractores no lo sepan, se trata de una figura con solera, largamente acreditada en la historia de España. Canis eran, por ejemplo, los que se levantaron en Madrid el dos de mayo de 1808 contra la ocupación napoleónica. A despecho de su actual mala fama, el cani gozaba entonces de un considerable prestigio. Ya desde finales del siglo XVIII se había puesto de moda entre las clases altas el hablar y vestir cani. Se consideraba patriótico y de buen tono frente a la moda francesa, peligrosamente ilustrada. La gesta insurreccional de los canis madrileños acentuó aún más si cabe esta tendencia, que se llamó “majismo” porque los canis de aquella época eran conocidos como majos y majas(Leer texto completo)