Duro caballo de Attila

Duro caballo de Attila

Duro caballo de Attila
la estación cruda del dolor pasó:
están pastando huellas agua y nieve
tierra dormida y silenciosa
las semillas
a una llanura blanca despertando
sólo sol
y bajo el cielo raso
libre de ti recién amanecido
una capa sigilosa de futuro espera
la llegada dulce y segura
de la hierba.

(Elena Martínez Rubio)

Tarde de radio

Tarde de radio

Ayer estuve charlando sobre imagen y flamenco con la fotógrafa Claudia Ruiz Caro y el artista José Luis Alexanco. Nos invitaron las periodistas Rocío Gilabert y Susana Gómez, que conducen el programa Perspectivas en la frecuencia de M21, la radio municipal de Madrid. Podéis escucharlo aquí.
Y para ilustrar la tertulia, os muestro un avance del próximo trabajo, el documental La última bala, que nos llevará a un tiempo de violencia, persecución y traiciones; pero también de rebeldía, dignidad y lealtad llevada hasta las últimas consecuencias.

La última bala

Chumberas

Hace muchos años, comenzó a obsesionarme la historia de una indomable familia del Albaicín, el barrio de Granada en que transcurrió gran parte de mi infancia y de mi vida adulta. Desde 1939 hasta 1947 cuatro rebeldes, sus compañeros, parientes y amigos habían resistido al fascismo con tanto arrojo como desesperación. La memoria popular de mi ciudad los recordaba como “los hermanos Quero”, aunque hoy sabemos que la red de complicidades que los sostuvo trascendía con mucho a los hermanos Pedro, Paco, Pepe y Antonio Quero Robles.
Durante siete largos años de trabajo, mi amigo el historiador Jorge Marco rescató del olvido y la calumnia esta odisea de dignidad y rebeldía, traición y violencia. Una historia escrita con sangre, barro, oro y mierda; y por supuesto con el absoluto rigor historiográfico y documental que pone Jorge en todo lo que hace. El resultado fue Hijos de una guerra, un libro indispensable publicado en 2010 por la editorial Comares.
Tantos años después, se teje una nueva iniciativa en torno a los hermanos Quero: su historia será plasmada en un documental en el cual tengo el honor y la inmensa responsabilidad de participar, reflejando en animaciones los hechos que marcaron la trayectoria de estos luchadores antifascistas.
Más información aquí:
La leyenda de los hermanos Quero da el salto al cine (diario Granada Hoy, 31/10/2018)

Nos najamos a Polonia

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Esta semana no puede empezar mejor: mi ilustración de los tangos flamencos “Adiós, patio de la cárcel” se ha fugado de las páginas de El ruiseñor sin ojos (editorial Allanamiento de Mirada​, 2017) y ha ido a parar a las del flamante número 8 de la legendaria revista (?) Vacaciones en Polonia. Esta vez, nuestros amigos polacos nos hablan sobre “Literaturas a la sombra”, y como ya os podéis imaginar, no se refieren precisamente a la sombra de los cocoteros, muy escasos en aquel clima. Tan recomendable como siempre.

Seisdedos & Oteiza

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Mi ilustración Homenaje a Francisco Moreno Galván comparte espacio con el gran escultor Jorge Oteiza, que en 1953 realizó este retrato en bronce del pintor, poeta y urbanista de La Puebla de Cazalla. Ambas obras forman parte de la exposición “Francisco Moreno Galván: Reunión de Cante Jondo” (Casa de la Provincia, hasta el 14 de octubre) que se celebra en el marco de la Bienal de Flamenco de Sevilla. Debo a los comisarios de la exposición, Miguel Ángel Rivero y María José Sánchez Gago, el honor de figurar junto al maestro Oteiza y a uno de mis referentes como es Moreno Galván.

Cada cosa está en su sitio

Moreno_Galván

En la torre está el reló
y el mochuelo en el olivo,
en mi corazón la pena:
cada cosa está en su sitio.

Hace un año realicé esta ilustración como homenaje punk al pintor/escultor/poeta/urbanista de La Puebla de Cazalla Francisco Moreno Galván. Pero la realicé también como gesto de rechazo a las representaciones habituales de Andalucía como lugar anclado en el tiempo para ofrecer a los turistas su dosis de “autenticidad”, cuando no directamente un viaje a Las mil y una noches. También al folklorismo pseudolorquiano y ruralizante del “embrujo”, el “duende”, etcétera.
Hoy, a una semana de la unánime huelga en el metal gaditano tras la muerte en el astillero de dos trabajadores de una subcontrata; tres días después de la movilización en Huelva contra la explotación y los abusos que sufren las trabajadoras de la fresa, he recordado esta ilustración y estas palabras extraídas de La estética de la resistencia de Peter Weiss:

… siempre se elogiaba lo exótico cuando se trataba de ocultar el trasfondo social y económico de un país. Cuanto más extraña y misteriosamente se presentaba un país mayores eran la injusticia, la pobreza, la miseria, cuanto más brillantes sus turísticas tarjetas postales, mayor era el fermento de la agitación.

Esta pieza forma parte de la colección del Museo de Arte Contemporáneo José María Moreno Galván de La Puebla de Cazalla (Sevilla).

Con los ojos cerrados

Ofelia

Cuando invité a mi amigo Miguel Ángel Rosales, antropólogo y director del documental Gurumbé. Canciones de tu memoria negra, a participar en la presentación en Cádiz de El ruiseñor sin ojos, ya sabía que -dijera lo que dijera- su aportación tendría un enorme interés. Lo que no esperaba era que se descolgara con una intervención de una belleza tan conmovedora. En ella se dan la mano la evocación de una educación sentimental en el Jerez de los años setenta y una profunda reflexión sobre el flamenco, esa cosa imposible de aferrar que a los dos nos trae de cabeza. Ahora, por cortesía de Miguel Ángel tengo el placer de publicar aquí esas palabras:

La pureza en ese sentido es de alguna manera necesaria como centro de gravedad desde donde las cosas no pueden dispersarse sin perder su esencia. Lo discutible es lo que ponemos en ese centro desde el que se mide la órbita de esa galaxia, dónde acaba y dónde empieza…

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